sábado, 15 de enero de 2011

Una sinfonía de sabor y de sonido por Carley Snoznik (14 ENE 2011)

            Hoy empezó el día muy bien. Después de todas las actividades finalmente tuvimos tiempo libre. ¡Qué bien! Pienso que todo el mundo usó ese tiempo para dos cosas: dormir y escribir. Esta mañana nuestra mamá, Gloria, estaba limpiando la casa y tenía la radio encendida. Era muy interesante porque probablemente el 70% de la música era americana. Hay algunas canciones en español pero la mayoría era de los Estados Unidos. Para hacer las cosas aún más extrañas mucha música era de los años ochenta. Aparentemente es muy popular aquí. Gloria estaba tratando de cantar la letra pero ella no sabía mucho. Me pregunto por qué ellos quieren escuchar las canciones inglesas cuando ellos no entienden nada. Es muy diferente. En nuestra clase hoy hablamos sobre las diferencias en la cultura entre España y los Estados Unidos. ¡Hay muchas! Probablemente la mayor diferencia es el horario. Es tan difícil acostumbrarse a ello. Las horas de las comidas son tan tarde, especialmente la cena.  Es tres o cuatro horas más tarde que en nuestra casa. Cuando se pone el sol nosotros queremos estar en la casa y los españoles quieren ir a la cuidad. Es un estilo de vida diferente.
Las actividades de esta noche eran muy elegantes y formales pero era una de mis favoritas hasta la fecha. Primero fuimos a un concierto al Palau de la Música a escuchar la séptima sinfonía de Mahler. Todo el mundo se vistió  elegantemente. ¡Estábamos tan guapos! Había mucha gente allí pero la mayoría era gente mayor. Como en los Estados Unidos a muchos jóvenes no les gusta la música clásica. Nuestros asientos estaban en la parte posterior de la orquesta así que no podíamos ver muy bien pero no me molestó. Solo necesité escuchar la música. Pienso que era interesante porque no importa qué idioma habla una persona, todo el mundo puede disfrutar de la música. El concierto era fantástico especialmente la sección de percusión. Al principio era un poco oscuro pero mi parte favorita era el final. Todos los instrumentos se unieron tan bien. Era muy cómico porque durante el concierto cada vez que un movimiento terminaba empezábamos a aplaudir pero no se supone que se debe aplaudir hasta que la sinfonía entera ha terminado. Pero no pasa nada, aún y así pasamos un buen rato.
             Después del concierto fuimos a la cena. El nombre del restaurante era O Rei da Caipirinha y era brasileño. Yo estaba tan emocionada. He probado muchos tipos de comida pero esta era mi primera vez comiendo comida brasileña. No tenía ni idea de qué quería para comer. Toda la comida era extranjera para mí  pero finalmente elegí un plato.  Mi comida se llamaba Virado Paulista y era la mejor comida en este viaje. Había un plátano frito, un chorizo, un huevo, jamón, unos frijoles y un trozo de carne.  ¡Ah, tan buena! Ahora sé que necesito añadir la comida brasileña a mi lista de cosas que me gusta comer. Estoy impaciente por la próxima oportunidad de comer comida brasileña de nuevo.

3 comentarios:

  1. Yo también pensé que el concierto fue interesante. Generalmente, la música clásica no es algo que yo disfruto. Sin embargo, este concierto estuvo bien. A diferencia de Carley, no me gustó la comida brasileña. Comí pizza que no fue muy buena. Me gustaron el desierto y mi bebida mucho pero no mi pizza.

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  2. Es muy diferente aquí, porque en los estado unidos escuchamos música americana, y en resto del mundo, se escucha música americana también. Quiero saber si la gente que canta en ingles entiende las palabras. A mí me gustó mucho el concierto y los bebidos en el restaurante después.

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  3. Me encanta la música de Mahler… el tiene un manera muy interesante de mover entre una melodía/idea a otra. Iría a la Palau de Música para cada concierto si sea posible. Soy de acuerdo con Carley, todo el mundo estuve muy bien vestido. Me gustó también la comida brasileña... comí "carne loca"

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